EL OCASO DEL PETRÓLEO Y LAS PERSPECTIVAS DE LAS ENERGÍAS RENOVABLES

 Jacobo Quintanilla Periodista - Agencia de Información Solidaria - jacoboquintanilla@hotmail.com

27.diciembre/2002 - Análisis de los diferentes modelos energéticos impulsados por Europa y Estados Unidos.

La multinacional General Motors (GM) presentó en la Feria del Automóvil de París a principios del mes de octubre un nuevo modelo propulsado por hidrógeno desarrollado prácticamente en Europa. El Hy-Wyre cuenta con un sistema de almacenamiento de hidrógeno, una pila de combustible y un motor eléctrico que es el encargado de impulsar el coche. No es la primera iniciativa de este tipo realizada por las multinacionales del motor. El año pasado BMW ya presentó su primera flota de vehículos a base de hidrógeno. También este año Opel, la marca europea de GM, ha lanzado un modelo impulsado por hidrógeno, el Zafira Hidrogen 1.

Los principales fabricantes de automóviles, entre los que también se encuentran Daimler Chrysler y Ford, han destinado ya más de 2.000 millones de dólares al desarrollo de motores alimentados con hidrógeno y se espera que en pocos años salgan a la carretera los primeros vehículos producidos en serie. El hidrógeno es el elemento más básico y presente del universo, y por tanto, uno de los más baratos.

Jeremy Rifkin es presidente y fundador de la "Foundation on Economic Trends", que estudia las tendencias económicas actuales, consultor de jefes de Estado y de empresas en todo el mundo, y considerado una de las 150 personas más influyentes en la planificación de políticas gubernamentales estadounidenses. Rifkin habla del "paso de una civilización basada en el petróleo a la era del hidrógeno", hecho que marca igualmente una diferente perspectiva ante las futuras políticas energéticas que desarrollarán Europa y EE.UU. La Unión Europea (UE), emprendiendo una política a largo plazo para abandonar los combustibles basados en el carbono y adentrarse en la era del hidrógeno y, los EE.UU., eternamente a la búsqueda del monopolio mundial del petróleo.

En la Cumbre Mundial de Johanesburgo, la UE ya presionó para alcanzar el objetivo del 15% de energía renovable para todo el mundo en 2010, además de haber establecido previamente su propio objetivo interno del 22% de energía renovable para la generación de electricidad. No hubo debate. EE.UU. se opuso frontalmente a esa iniciativa.

Para Rifkin, "si la invasión de EE.UU. (sobre Irak) lograra liberar los campos petrolíferos, EE.UU. disfrutaría de una posición más estratégica para influir en el Golfo Pérsico, rico en petróleo, y contrarrestar la influencia saudí en la región", primer productor de petróleo y poseedor de las reservas más importantes, por lo que, al parecer, cualquier esfuerzo sobre energías renovables estaría demás.

En el mundo cada día se consume una energía equivalente a 210 millones de barriles de petróleo. El 75% de estas necesidades energéticas se cubren con la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas natural y carbón), responsables además de la contaminación atmosférica causante del cambio climático. EE.UU. produce sólo el 12% de la producción mundial de petróleo pero consume el 25% y es el responsable directo de la cuarta parte de las emisiones de CO2 con tan sólo el 4% de la población. Con el ritmo actual de producción, EE.UU. tiene crudo para 11 años, pero si tuviera que producir todo lo que consume sólo tendría para 4.

Los principales petrogeólogos discrepan sobre el momento exacto en que la producción mundial de petróleo tocará techo, que será cuando se hayan utilizado la mitad de las reservas petrolíferas conocidas y del petróleo que está previsto descubrir. Rifkin señala que la mayoría de las estimaciones sitúan ese momento sólo dentro de 20 ó 30 años, y cuando éste se produzca, dos tercios de las reservas petrolíferas restantes se encontrarán en Oriente Próximo, una de las regiones más inestables desde el punto de vista geopolítico, y donde actualmente se encuentran el 65% de las reservas mundiales. Como ya hemos visto, el crecimiento de la demanda energética en EE.UU. no puede compensarse con la producción propia, por lo que a nadie debiera extrañar que el presidente Bush haya señalado Alaska como próximo foco para sus prospecciones, a pesar de que sólo lograría cubrir el 1% de la producción total mundial, y a Irak como nuevo escalón en la "guerra contra el terrorismo", en un paso más en su búsqueda desesperada por asegurarse el acceso al petróleo.

Corea del Norte, por su parte, ha retirado el precintado de los reactores nucleares que la ONU cerrara en 1994. Pero EE.UU., de momento, salvo una amonestación verbal del Secretario de Estado Donald Rumsfeld, no ha movido ficha. La cuestión es que el régimen de Kim Jong-Il no tiene petróleo y es completamente dependiente de las importaciones. En los siete primeros meses de este año ha comprado más de 472 millones de barriles por una suma superior a los 12.000 millones de dólares.

La UE y EE.UU. caminan en dos sentidos opuestos. Del ocaso de los combustibles fósiles, a la reafirmación de la cultura del petróleo. La revolución del hidrógeno es la respuesta necesaria al agotamiento y superación del modelo energético actual, además de una búsqueda ineludible de fuentes renovables, más limpias e inagotables, a pesar de que aún existan gobiernos empeñados en negar esa realidad. El ahorro de los combustibles fósiles, un uso más racional de la energía y, sobre todo, la investigación y desarrollo de energías renovables serán la garantía más segura para nuestro futuro. La revolución del hidrógeno será el colofón de este proceso y el principio del fin del modelo basado en los hidrocarburos.