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VALLISOLETANO de nacimiento (17-06-1914), Julián Marías
formó parte de la llamada escuela de Madrid, siendo discípulo de
Xabier Zubiri, Manuel García Morente y de José Ortega y Gasset. Su
obra filosófica está presidida por el concepto de 'razón vital'.
En 1948 funda con Ortega el Instituto de Humanidades. En 1964 fue
elegido miembro de número de la Real Academia Española de la
Lengua, ocupando el sillón S. En 1971, correspondiente de la
Academia de Artes y Ciencias de Puerto Rico. En diciembre de 1982,
el primer intelectual en lengua castellana nombrado miembro del
Consejo Internacional Pontificio para la Cultura, creado por el
Papa Juan Pablo II. Fue miembro de la Hispanic Society for the
History of Idees, de la Hispanic Society of America, de Nueva York,
del Institut International of Philosophie, de la Council of
Scholars de la Biblioteca del Congreso de Washington, y doctor
honoris causa en Teología por la Universidad Pontificia de
Salamanca. Entre sus obras sobre filosofía y pensamiento destacan:
Historia de la Filosofía, Introducción a la Filosofía, Miguel
de Unamuno, Antropología Metafísica y La perspectiva cristiana.
Entre sus libros, cabe mencionar varios títulos dedicados al tema
de España, como La España real, La devolución de España, España en
nuestras manos, España ante la historia y ante sí misma y España
inteligible: razón histórica de las Españas y Ser español, una
colección de ensayos en donde el filósofo muestra sus mejores
virtudes como pensador y escritor, al tiempo que deja expuesto su
ideario; todos comparten un hilo temático: el carácter de
España, su historia, sus grandes personajes, su actualidad
política y su probable evolución.
Por último, hay una serie de obras filosóficas, de ensayo y
pensamiento de proverbial clarividencia. Entre ellas, destacan La
fuerza de la razón (en la que Marías reivindica una vez más la
fuerza de la razón en contraposición a ese sueño de la razón que
ha producido notables monstruos en el siglo XX); La felicidad
humana (en la que investiga a lo largo de sus treinta capítulos la
idea de que la felicidad es una empresa humana); La educación
sentimental (en la que incita a hacer la operación inversa a lo
que decía Antonio Machado: "Tengo en moneda de cobre el oro de
ayer cambiado". La educación sentimental, según Marías, consiste
en trocar el cobre por una resplandeciente moneda de oro); Entre
dos siglos (en donde analiza los agitados cambios que se han
producido en los últimos tres años, cómo los ha visto y vivido el
autor, y la huella indeleble que han dejado en él y en la
sociedad); Tratado de lo mejor. La moral y las formas de la vida
(en el siglo XX se ha realizado un punto de inflexión en la
filosofía, conocido por muy pocos, que ha sido abandonado apenas
entrevisto. Este libro es el intento de tomarlo en serio y ensayar
una visión de los problemas morales que no lo pase por alto);
Persona (en este libro, Marías intenta comprender la realidad más
importante de este mundo, la más misteriosa y elusiva, clave de
toda comprensión: la persona humana. La filosofía no ha pensado
demasiado sobre ella, por la dificultad de encontrar el método
adecuado, y, sobre todo, en las categorías que permiten entender
ese extrañísimo modo de realidad que es la persona); La mujer y su
sombra (en donde investiga las pasiones del alma y sentimientos,
el sentido íntimo y la condición carnal, la intrahistoria, las
relaciones entre dependencia y dominio, la maternidad, la belleza,
los deseos y pretensiones, la amistad, la interpretación de la
mujer por la palabra, la amistad y el amor entre hombre y mujer,
la sombra que afecta a la imagen de la mujer, ese "continente
misterioso", en palabras de Marías); y, por último, el maravilloso
Breve tratado de la ilusión (en la que el autor aborda un insólito
y fascinante recorrido por el "secreto de la lengua española". A
través de sus distintos capítulos, analiza con su indiscutible
sabiduría las relaciones del término, y aquello que designa, con
la imaginación, el tiempo, el deseo, la vocación, el amor y, por
último, con la presencia y la ausencia del propio objeto de la
ilusión).
Sin dudar de no equivocarnos, podemos afirmar que una de las
aportaciones más finas de Marías a la filosofía de la 'razón
vital' ha sido ese pequeño gran libro. La ilusión radica, dice, en
el hecho de que, siendo real y por tanto presente, es una
anticipación referida al futuro. Esto introduce una 'irrealidad'
en la realidad humana, como parte integrante de ella, y hace que
la imaginación sea un ámbito dentro del cual la vida humana es
posible. La trascendencia es para Marías la condición misma de la
vida humana. Sería bueno releer a este gran filósofo hoy que
necesitamos de grandes dosis de ilusión, pero recordando lo que
Julián Marías nos dice en su Breve tratado de la ilusión: la
ilusión es un deseo con argumentos.
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