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José Ortega y Gasset (1883-1955) escribió en su obra Pidiendo un Goethe desde dentro: 'Las cuestiones más importantes para una biografía serían estas dos que hasta ahora no han solido preocupar a los biógrafos. La primera consiste en determinar cuál era la vocación vital del biografiado, que acaso éste desconoció siempre. Toda vida es más o menos una ruina entre cuyos escombros tenemos que descubrir lo que la persona tenía que haber sido (...) La segunda cuestión la fidelidad del hombre a ese destino singular, a su vida posible. Esto nos permite la dosis de autenticidad de su vida efectiva'. El cincuentenario de la muerte del filósofo español más influyente del siglo XX ha servido como pretexto al profesor de Lengua y periodista asturiano Luis Arias (Lanio, 1957) para desarrollar la teoría de la biografía de Ortega en la figura del propio interesado. Arias presentó ayer en la Fundación María Zambrano de Vélez-Málaga su obra Buscando un Ortega desde dentro.
El volumen, de 260 páginas y publicado por Septem Ediciones,
trata, según el autor, de entender no sólo al filósofo, sino
también al periodista columnista y al hombre público que
permaneció siempre fiel a su vocación de profesor'. Para Arias,
los grandes temas de los que se ocupó Ortega siguen vigentes en
la España actual. 'La frescura de Ortega se ve hoy en temas como
el Estatuto de Cataluña y los nacionalismos, de los que trata en
España invertebrada. Los grandes filósofos de hoy publican temas
orteguianos con planteamientos distintos'.
Contra el pensamiento débil
El biógrafo, republicano acérrimo, detesta el uso
'irresponsable' que está haciendo la derecha política del legado
intelectual de su biografiado, al fue iniciado desde niño por su
padre, un maestro represaliado por el franquismo. Arias opina que
la complejidad ideológica de Ortega -que encierra sin embargo una
gran clarividencia- y su dispersión temática ha alejado al autor
de los lectores actuales. 'Ortega es un autor que necesita un
esfuerzo para ser leído, lo que no abunda en esta época de
pensamiento débil'. Arias lamenta el escaso eco mediático que ha
tenido el cincuentenario de la muerte de Ortega, tal vez eclipsado
por el cuarto centenario de la publicación de la primera parte
del Quijote.
El periodista asturiano se atreve a aventurar cómo vería Ortega
la sociedad española de nuestros días: 'Creo que estaría
fascinado por avances como la televisión o internet, y por su
elitismo intelectual -que no es forzosamente malo- le resultaría
abominable la zafiedad de cierta televisión y de ciertos
comportamientos sociales'. Su entusiasmo por Ortega, no obstante,
no le impide reconocer sus 'errores' como la crítica al 'Nuevo
Arte', antes de que eclosionaran Picasso o Juan Gris.
Arias tiene en mente un ensayo sobre las generaciones del 98 y el
14, que 'descifraron la gran utopía literaria española que fue
el Quijote, y trajeron la gran utopía cívica que fue la República'.
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