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El Paraninfo de la Universidad de Salamanca será el escenario del
evento el próximo lunes 11 de diciembre a las 12.00 horas, un
lugar en el que se citarán los protagonistas y familiares de las
víctimas de aquel despojo para que conste como «un acto de
catarsis», según afirmó el rector de la Usal, Enrique Battaner,
que «nunca habíamos acometido». Entre los homenajeados resaltan
diferentes grados académicos, que van desde el título de rector
que ostentaba Miguel de Unamuno, hasta alumnos internos de la
Facultad de Medicina (hoy denominados MIR), pasando por diversos
catedráticos. Battaner hizo hincapié en la figura de Casto Prieto
Carrasco como referente, una persona que fue alcalde de Salamanca
pero también fue catedrático de Anatomía y decano de la Facultad
de Medicina, y que «merecía un recuerdo».
El evento, en el que intervendrán los historiadores Edward
Malefakis y Gabriel Jackson, Premios Nebrija de la Universidad, el
escritor Luciano González Egido, y el catedrático de Historia de
la Medicina, Luis Sánchez Granjel, será un acto académico de
normalidad institucional bajo el título ‘«No pudimos decir
ayer...»’, que pretende «hacer un guiño y un paralelismo con Fray
Luis de León y la frase que dijo en su momento («decíamos ayer»)
cuando salió de las cárceles de la inquisición y volvió a su
cátedra».
El criterio de inclusión en la lista del lunes «ha sido muy
estricto», según recordaba el profesor Ricardo Robledo, uno de los
organizadores, valorando exclusivamente la vinculación con la
Universidad de Salamanca en aquellos tiempos, circunstancia que
excluye a personajes como Filiberto Villalobos (pertenecía a la
Universidad pero gozaba de una excedencia por aquel entonces y no
fue, por tanto, represaliado) y Salvador Vila, gran amigo de
Miguel Unamuno.
Battaner asumió la responsabilidad de la Universidad en la
creación en aquel tiempo de las comisiones de depuración a partir
de varios catedráticos, mientras que el profesor Robledo señaló
que cerca de una cuarta parte del profesorado fue objeto de esta
represión, que supuso un retroceso cultural e intelectual que
«impidió devolver a la Universidad su tarea central de
‘ilustración’ del hombre, de enseñarle la plena cultura del
tiempo», objetivo que perseguía con ahínco Ortega y Gasset.
Enrique Battaner aprovechó para recordar que la petición de
retirada del título de Honoris Causa a Francisco Franco formulada
hace unas fechas depende del análisis de los servicios jurídicos,
con los trámites administrativos correspondientes en su caso, y
que tiene que ser aprobada por el órgano competente, el claustro
de doctores.
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