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Por Jaime Richart
V. Llosa y F. Savater, por alucinación, han
terminado abrazando la peor religión: la del culto al
ultraindividualismo. Ni el uno, en su título de campeonísimo de
la literatura, ni el otro, en el de una ética extraña, han sido
capaces de ir más allá y no han alcanzado aún la madurez plena
e intelectiva. Prefiero pensarlo así, antes que pensar que en
esta delicada materia social les falta un tornillo.
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